FOBOS VUELVE A JUGAR

En 1919 nacía en Arrecife el que hoy consideramos el genio: César Manrique (de él ya te hablé en este post del blog). Casi todo lo que es Lanzarote hoy se lo debemos a él.

Fobos, una de las esculturas que forman parte de la serie Juguetes del viento.

A pesar de que él mismo se definiese como un arquitecto, nos dejó varias obras pintóricas y escultóricas. Y de éstas últimas te voy a hablar en el post de hoy. Entre todas sus esculturas, seguramente destacan aquellas que forman parte de la serie denominada Juguetes del viento, unas esculturas moviles, de hierro y pesadas, que se mueven ligeras empujadas por los alisios que soplan constantes en la isla.

Es conocido por los amantes del artista su amor y aprecio hacia los campesinos de Lanzarote, su deseo constante de poner en valor la importancia de la tierra de su isla. Por ejemplo, el restaurante El Diablo recuerda los hoyos de La Geria o aún más sencillamente el monumento a La Fecundidad (en Mozaga), más comunmente conocido como el Minumento al Campesino.

Manrique era conciente que, a partir de los años 60 del siglo pasado, la economía de la isla empezaba a centrarse en el turismo; sin embargo, la agricultura no debía perder su importancia. El éxito para Manrique era conseguir que los campesinos de Lanzarote entendieran la belleza de su obra y supieran así apreciar la unicidad de los paisajes volcánicos de su propia tierra. Todas sus obras están pensadas, en primer lugar, para el disfrute y el deleite de su gente.

La Fecundidad, o Monumento al Campesino. Obra abstracta de Manrique, un homenaje del artista a los campesinos de Lanzarote.

Los molinos de viento fueron uno de los primeros elementos de la agricultura local que poco a poco desaparecieron de la geografía de la isla como consecuencia de la llegada de los primeros turistas (en Jardin de Cactus o en el Museo El Patio puedes aún ver algunos de estos molinos). Manrique quiso poner en valor la importancia de los molinos en la economia de Lanzarote asociando la serie de los Juguetes del viento con la imagen de los molinos de viento.

Debido al trágico accidente que le costó la vida en 1992, no pudo llevar a cabo la creación de todas estas escutluras. Fue un equipo técnico del Cabildo de Lanzarote que, gracias a los bocetos que el artista había dejado y que se encuentran hoy en la Fundación de Tahiche, empezó la realización de estas obras. Una de ellas es Fobos, que se encuentra en la rotonda de Tahiche, muy cerca de la Fundación.

En 2016 la escultura fue retirada para su mantenimiento y, hace tan solo unos dias, volvió a ser colocada en su lugar. Esta escultura lleva el nombre de Fobos, una de las dos lunas de Marte.

Manrique era también un apasionado de la astronomia. El artista tenía un telescopio que utilizaba para admirar la perfecta armonia del cosmo. Era conciente que la misma armonia que reina en el cosmo podía (y debía) encontrarse en la tierra. Según Manrique existía una estrecha relación entre el cielo y la tierra, y siempre ha intentado transmitir esta conexión en todas sus obras.

En uno de los próximos post te hablaré de ello.

COMER EN PLAYA BLANCA: EL BUEN CAFÉ

No suelo hablar de cafeteria, pero ésta merece la pena, por lo que ofrece y los servicios que da. Se encuentra en Playa Blanca, en la zona de Las Coloradas y su nombre lo dice todo. Si eres amante del café, tienes una parada obligada en El Buen Café.

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SARAMAGO Y LANZAROTE

A principios de los años 90 del siglo pasado el escritor portugués José Saramago se instala en la isla de Lanzarote, tras ser expulsado de su País por las polémicas relacionadas con su obra El Evangelio según Jesús Cristo.

Decidió residir en Tias, pequeño y precioso pueblo del sur de la isla, disfrutando – desde el jardin de su casa – de las preciosas vistas al océano y de la calma y tranquilidad de este maravilloso rincón de la isla.

Muchas personas que vivimos en Lanzarote, siendo de otras partes del País o de Europa, hacemos nuestra una frase del premio nobel y que puedes leer en la rotonda delante de A Casa Saramago: Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía.

El salón de la casa

La casa del escritor es cargada de un aire de paz y tranquilidad, las mismas sensaciones de las que Saramago disfrutaba junto a los suyos en Tias. Una casa acogedora, repleta de recuerdos del premio nobel: la colección de elefantes que recibió a lo largo de los años, o los relojes parados a las 4, hora en que conoció a su mujer Pilar del Rio.

No es una vivienda de grandes dimensiones, pero sí está repleta de esa energia positiva que emana toda la isla de Lanzarote, y que Saramago sentía como suya.

YAIZA

El pueblo de Yaiza es considerado uno de los mejores conservados de Canarias, y no es casualidad que haya recibido varios premios de embellecimiento a lo largo de los últimos años. Se situa entre los volcanes del Macizo de Los Ajaches y los de las erupciones del siglo XVIII, una posición privilegiada y con unas vistas únicas y maravillosas. Todo el pueblo guarda la magia típica de los pueblos canarios, la tranquilidad y la calma que los caracterizan: casas típicas con paredes blancas, decoradas con flores y plantas, y las típicas palmeras canarias decoran las calles de esta hermosa capital municipal.

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ALOE VERA

La noche del 1 de Septiembre de 1730, mientras los volcanes entraban en erupción, se celebraba una boda en uno de esos pueblos luego enterrados por los rios de lava. Una de las rocas encandescientes cayó sobre la novia, que quedó sepultada. El pobre novio, roto de dolor, encontró una forca en el terreno y empezó a mover las rocas en búsqueda de su amada. Encontró su cuerpo, ya sin vida. Lo levantó al cielo y empezó a gritar de dolor. La sangre derramada del cuerpo de la joven novia regó los campos de alrededor donde empezó a crecer una planta a la que se le dio el nombre de la pareja: él era Aloe, y ella Vera.

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ARRIETA

En la costa norte de Lanzarote, perteneciente al municipio de Haria, se encuentra este precioso pueblo marinero: Arrieta. A mi personalmente me encanta ir hasta aquí, tapear y tomar algo en la playa de La Garita, disfrutando de la calma y la belleza del entorno.

En la playa de La Garita

La playa de La Garita es el sitio ideal para desconectar, disfrutar de las olas del mar y de la calma que envuelve el lugar. Su playa es de arena dorada, resguardada de los fuertes vientos aunque a veces las olas permiten hacer un poco de surf, para el disfrute de los que aman este deporte.

A pocos metros de la playa podrás visitar la famosa Casa Roja de Arrieta, o La Juanita, un edificio que sobresale sobre el resto, por su peculiar arquitectura. Esta casa fue costruida por un lanzaroteño originario de Haria que había emigrado a Argentina a finales del siglo XIX. Una de sus hijos, Juana, enfermó de tubercolosis y él decidió volver a Lanzarote, pensando que el clima de la isla pudiese ayudar a la recuperación de Juana, que desgraciadamente no pudo vencer su batalla contra la enfermedad.

En este enlace podrás ver el entorno de la Casa Roja, durante uno de los fuertes oleajes que afectan esta zona de la isla.