LANZAROTE Y EL TURISMO TRAS EL COVID-19

Hace ya poco más de un mes, reflexionaba sobre la situación que empezábamos a vivir entonces: una cuarentena que aún no sabíamos cuándo terminaría. A día de hoy seguimos sin tener clara la fecha de fin del encierro, aunque ya se están tomando medidas de alivios para diferentes grupos de población. Parece que ya se empieza a ver la luz a final del túnel.

Tras 45 días en casa, saliendo para pasear con los perros (paseos muy cortos y cerca de mi casa) o para ir al super, mi optimismo sigue intacto. Ahora estoy centrada en imaginarme cómo será la isla de Lanzarote cuando todo esto pase. También intento averiguar y/o descubrir nuevas formas de trabajar, nuevas maneras de entender el turismo tras una pandemia como esta que estamos viviendo.

Hace unos días, César Manrique hubiera cumplido 101 años y sigue siendo un gran referetne en esto momentos tan delicados para la isla de Lanzarote. Él siempre hizo hincapie en la importancia de no abandonar nunca el sector primario, esa agricultura y ganadería a las que nuestros campesinos siempre recurrieron en momentos de crisis; ese sector que siempre ha ayudado a la isla a levantarse tras cada caída (llaménse erupciones, hambrunas o sequías).

[Son estos episodios que han marcado la historia de la isla y de los que te hablo en este podcast.]

Lanzarote, para bien y para mal, es una isla que depende del turismo, el primer sector que se ha visto afectado por la COVID-19, y también el último que se recuperará. Y no me cabe duda de que lo hará, aunque habrá que ver cómo. La isla no será la misma, o por lo menos no deberá serlo si quiere seguir sobreviviendo a cualquier otra crisis que se pueda presentar (y espero no haya ninguna más).

Ahora más que nunca tenemos que hacer un gran esfuerzo y centrar todas las acciones presentes y futuras en todos los recursos que Lanzarote puede y sabe ofrecer. Ha llegado el momento de trabajar seriamente en convertir a Lanzarote en un destino inteligente y sostenible al mismo tiempo, y esto pasa por enfocar toda la promoción turística en el consumo y conocimiento de los productos y tradiciones locales. Tengo que admitir que algo ya se está haciendo en este sentido, pero ahora debemos esforzarnos un poco más en este sentido.

Los futuros viajeros que nos visiten demandarán un nuevo modelo turístico. Todos hemos cambiado tras este encierro que ha afectado no solamente a España, sino también a los demás paises del mundo – aunque en medidas diferentes. Hay que dejar el miedo a un lado, y volver a viajar. Pero para ello, tanto los viajeros como los destinos deben estar preparados para enfentarse a los nuevos retos que están ya a la vuelta de la esquina. El nuevo viajero será más sensible con los problemas medioambientales; será un turista que busque más el contacto con la naturaleza, lugares con poca aglomeración, en definitiva buscan destinos más sostenibles, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental.

Y todo es más fácil de lo que parece, porque la OMT ya nos indicó hace años cuál era el camino a seguir, y lo puedes ver en la imagen abajo, un texto extrapolado desde la propia página web de la OMT

Nunca hemos querido hacer caso de estas recomendaciones e indicaciones. Siempre hemos antepuesto los beneficios económicos al respeto del entorno. Y no pretendo generalizar, ni culpabilizar a nadie, pero es una situación que se ha vivido en muchos lugares, tanto nacionales como internacionales. Confio en la capacidad de aprendizaje y en la flexibilidad de quienes estamos directamente involucrados en la promoción de la isla, sea cual sea nuestra posición dentro de esta cadena.

Estoy convencida que estas largas semanas de cuarentena nos han servido para entender que ahora más que nunca tenemos que aunar esfuerzos para un turismo de calidad; hace ya algun tiempo que Lanzarote – afortunadamente – dejó de ser un destino exclusivamente de sol y playa. Ahora nos toca seguir en esta dirección, nos toca fomentar el conocimiento de nuestras tradiciones y de los productos de esta tierra, que no son pocos.

La oferta tendrá que cambiar porque los viajeros del futuro serán más sensibles con las cuestiones medioambientales. Y todo esto pasa por

  • evitar las aglomeraciones en los centros turísticos,
  • controlar y respetar la capacidad de carga de nuestra isla y de sus lugares más emblemáticos y visitados,
  • apostar por la artesanía y promover el consumo de productos locales,
  • fomentar el intercambio y el contacto entre residentes y turistas,
  • promover actividades respectuosas con el entorno, que den a conocer el medio natural de la isla y la especificidad de su territorio.

Son solamente algunas de las acciones que podremos llevar a cabo si queremos levantarnos una vez más de esta última situación de crisis que estamos viviendo. Y tú, como viajero, ¿qué buscarás en tus próximos viajes? Deja tu respuesta abajo en los comentarios…

Publicado por MariaCG

Decía Saramago:Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía. Hago mía esta frase.

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