CÉSAR MANRIQUE

El 24 de abril de 1919 nacía, en Arrecife, César Manrique Cabrera.

Terminada la II Guerra Mundial estudia arquitectura en la Universidad de La Laguna. Fue aquí donde se dio cuenta que en las demás islas canarias no sabían apreciar la belleza de Lanzarote; empieza entonces a trabajar para hacer de su isla “el lugar más hermoso del planeta“, para hacer que todas las personas vieran su isla con el mismo entusiasmo que él.

Juguete del viento a la entrada de la Fundación en Tahiche.

En 1966 regresa a Lanzarote tras haber vivido en Nueva York, Estados Unidos. Empieza a buscar un lugar para vivir. En Tahiche, entre coladas de lava , decide construir su casa, aprovechando el terreno volcánico para crear un ambiente único, aquella simbiosis perfecta entre naturaleza y arquitectura siempre presente en todas sus obras.

Esta casa es hoy la sede de la Fundación César Manrique, una institución privada cuyo objetivo es mantener vivo el legado de Manrique: defender el medio ambiente y la naturaleza única de su isla natal. La parte inferior de la casa es construida aprovechando cinco burbujas volcánicas. Aquí la arquitectura tradicional de Lanzarote es resaltada por la belleza misma del entorno. La planta alta, por otro lado, es expresión de aquel arte moderno que César había traido de su estancia en Estados Unidos.

Esta defensa de la naturaleza se encuentra en todas sus obras, desde Jameos del Agua (la prima obra arquitectónica que forma parte de la red de Centros de Arte , Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote, construida en 1968) hasta Jardin de Cactus (1990, la última obra de Manrique que entra en la red de los CACT).

Piscina en Jameos del Agua

No solamente fue arquitecto, sino también pintor y escultor. En muchas de las rotondas de Lanzarote encontramos sus obras, las de la serie Juguetes del viento, esculturas moviles en su gran mayoría construidas con material reciclado y que se mueven aprovechando la fuerza de los vientos alisios que soplan constantes en la isla.

La Fecundidad, en el Monumento al Campesino, es sin duda una de sus esculturas más emblemáticas, un homenaje al arduo trabajo de los campesinos de Lanzarote.

La Fecundidad, desde el Monumento al Campesino.

César se consideraba pintor, y ya en 1942 organizó su primera exposición en Arrecife. Todas sus obras tienen algo en común: la belleza y unicidad del paisaje de Lanzarote, su tierra natal que debe mucho a su artista más internacional.

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