LA COCHINILLA

En 1835 llegó a Lanzarote desde Tenerife, el cultivo de la cochinilla. Tras las  últimas erupciones del 1824, Lanzarote seguía buscando alternativas económicas tras la destrucción del paisaje y de la agricultura locales.

Nuestros agricultores entendieron la importancia de este cultivo y lo implantaron en la isla. La fase de implantación del cultivo fue dura. Por las características climáticas, la zona norte de la isla era la más idonea para empezar este cultivo. El norte de Lanzarote, la zona más lluviosa y húmeda de la isla, permitían poder cultivar las tuneras, donde luego implantar la cochinilla.

Sin embargo, el suelo de esta zona estaba formado por barro y pantanos, de hecho el nombre de Guatiza (uno de los principales pueblos donde se cultiva la cochinilla) parece derivar de un término bérber que significa “charco”. 

Antes de poder empezar a cultivar las tuneras, nuestra gente tuvo que adaptar el terreno, cubriéndolo de rofe, luego plantar las tuneras partiendo de las percas y, una vez crecidas las plantas, tuvieron que darle forma, protegerlas de los vientos alisios y empezar por fin con el cultivo de la cochinilla. Aún así, una vez terminado todo ese proceso inicial, cultivar la cochinilla  seguía siendo un trabajo duro, de mucha dedicación y esfuerzo por parte de nuestra gente.

A continuación, te voy a explicar de manera sencilla, todo el proceso de criado de este insecto.

Primero hay que hacer que las crias se “implanten” en las percas de las tuneras. Para ello se colocan los insectos dentro de unos calcetines colgados a las mismas percas; el segundo paso es esperar que las cochinillas lleguen a la perca y ahí se “instalen”. Un poco como hacen las garapatas con nuestras mascotas.

El tercer paso, es alimentar a los nuevos insectos y dejar que crezcan hasta que sueltan una especie de espuma blanca que hay que recoger y poner a secar. Tras la recogida, nuestros agricultores ponen la cochinilla en contenedores, llamados milanas, donde proceden a su secado. Después, se pasa a cribar los insectos y de ahí se procede a la extracción del tinte. El color originario del tinte es de una tonalidad de rojo, que se mezcla con un liquido de diferente acidez para conseguir los diferentes colores.

Es un trabajo de muchos meses. Además de la recogida y secado de la cochinilla, hay que mantener las fincas de tuneras limpias y cuidar de las plantas. Para obtener un kilo de tinte, se necesitan 3 kilos de insectos secos. Hoy en día, con el uso de tintes químicos, el trabajo de los hombres y mujeres de Lanzarote para obtener tinte natural resulta inviable.

Sin embargo, a pesar de todo, nuestra gente está preparada para un nuevo boom económico de la cochinilla. El insecto seco puede guardarse durante decenas, por lo tanto, algunos de nuestros agricultores aún guardan sacos de cochinilla. Por lo que se dice “nunca se sabe...”

En el pueblo de Mala, hace solamente unos años, se inauguró el Museo de La Cochinilla, donde se explica todo el proceso y se enseñan también los productos obtenidos de este insecto.

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